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Fundamentalismo o Conservadurismo

¿Fundamentalismo o Conservadurismo? Una perspectiva evangélica cubana.

En el primer momento, cuando analicé la posibilidad de escribir este artículo, quise titularlo: “Liberalismo protestante”, debido a que, la tendencia de definir (muchas veces de manera peyorativa) a grupos evangélicos con los términos de “fundamentalistas” o “conservadores”, viene precisamente de aquellos individuos que representan intelectual o religiosamente a teologías de corte liberal. Pero como el sentido de este artículo es más bien aclarar y no confundir, no quise dejar todo el espacio al fenómeno “protestante liberal”. De manera que, centraré mayormente mi atención en algunas de las causas que dieron origen a las definiciones de “Conservadurismo” y “Fundamentalismo” en el ámbito religioso protestante, y así dar posibles respuestas a la interrogante principal.

El trasfondo de este análisis se deduce por los últimos acontecimientos, a raíz de la aparición por los medios de comunicación nacionales e internacionales autorizados (como TeleSur y RusiaToday), de entrevistas y programas documentales relacionados con la fe cristiana, la Biblia, etc.; por supuesto, de impacto en la opinión pública cubana de línea protestante-evangélica.

  1. Fundamentalismo evangélico.

Primero, definamos en síntesis qué es el Fundamentalismo, y después qué es el Conservadurismo. Ambos, desde el punto de vista social, son parte de movimientos que se han manifestado en el campo religioso, cultural y político, y de una manera u otra (malintencionada o no), los han relacionado. Pero lo que nos interesa aquí, es como lo podemos percibir desde el punto de vista evangélico, por causa de la confusión que ha generado recientemente. En el caso del llamado “Fundamentalismo evangélico”, tiene su origen a finales del siglo XIX en los Estados Unidos, como reacción al liberalismo teológico y a la llamada escuela de la Alta Crítica alemana. Hagamos una parada para explicar brevemente que esta tendencia de línea liberal-teológica, chocó con los conceptos tradicionales del cristianismo, debido a que, se caracterizó por nutrirse excesivamente de la Ilustración y toma de ella la confianza en la razón humana, el progreso científico, posteriormente el evolucionismo, y abrazó e incorporó las herramientas del criticismo histórico; moldeó de una manera u otra, hasta el día de hoy, el paisaje teológico del cristianismo europeo. Algunos de sus máximos exponentes históricos: David Friedrich Strauss, Albert Schweitzer, Pierre Teilhard de Chardin, Paul Tillich, Hans Küng, por solo citar unos pocos. Por supuesto, esta corriente teológica, afectó la percepción tradicional acerca de la Cristología, del texto bíblico como Palabra de Dios, la moral cristiana, y fue caldo de cultivo para otras teologías como la llamada “Teología Latinoamericana de la Liberación”, que abrazó lecturas marxistas de la sociedad. Pero volvamos a los que nos interesa. El Fundamentalismo evangélico, fue un término que se le acuñó originalmente a iglesias y grupos evangélicos, que reaccionaron precisamente a este movimiento liberal que se venía gestando desde el siglo XIX. Por ejemplo, este liberalismo cuestionó la historicidad de Cristo, como lo relatan los evangelios, haciendo una separación entre lo histórico y lo teológico; cuestionó la historicidad de los eventos de la Creación, el Diluvio Universal, lo patriarcas, el Éxodo, los milagros de Jesús, etc. Como reacción a estos postulados, renació un movimiento (que los propios liberales definieron como “fundamentalista”) que honró la Palabra de Dios y defendió la teología cristiana fundamental. Este movimiento consolidó las bases bíblicas e históricas del cristianismo, y generó intelectuales, predicadores, exponentes, instituciones, desde los más moderados, hasta los más radicales. Desde este marco histórico, surge el moderno movimiento pentecostal y carismático, que jugará un papel decisivo en el cristianismo mundial.

A medida que, fue desarrollándose los eventos que marcaron profundamente el siglo XX, como las dos guerras mundiales, el holocausto judío, las revoluciones sociales, entre otros, las consecuencias para la teología liberal fueron desastrosas. En gran medida, porque por sus presupuestos apegados a la idea del progreso y optimismo de la humanidad, se reflejaron materialistamente como insostenibles. También, la crítica desde otras corrientes teológicas, como la Teología Dialéctica de Karl Barth (1986-1968), fue decisiva. Por otra parte, generaciones de pastores y laicos formados en instituciones teológicas europeas, influenciadas por el liberalismo teológico, ha derivado en un declive constante del protestantismo histórico en Europa occidental. Es interesante la declaración al respecto del teólogo y ministro escocés David Robertson (1962), que expuso en un importante evento eclesiástico en el 2015 en su país, que: “la teología liberal está matando a las iglesias en Europa. Es un suicidio espiritual. El mayor problema es que algunas iglesias protestantes se están alejando de la opinión de que la Biblia es la Palabra de Dios”. La producción literaria de los exponentes liberales (salvo algunas excepciones), y sus seminarios más representativos, (en el caso cubano: el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, y el Instituto Superior de Ciencias de la Religión de La Habana) han tenido tan poco impacto en la iglesia cristiana, en gran medida, porque han desarrollado una formación teológica, para una iglesia prácticamente inexistente. Más recientemente, su vinculación a movimientos sociales de ultraizquierda y progresistas, sus apuestas por el liberalismo sexual, matrimonio igualitario, pro-aborto, los movimientos LGBTIQ+, y por cuanta idea que dinamite las bases judeocristianas de la civilización occidental. Reflejan con claridad el relativismo y la falta de fundamento de sus propuestas. Ridículamente, intentan manipular su autenticidad histórica, enarbolando banderas de justicia social, derechos humanos, e igualdad racial, como si estos fueran su patrimonio y propiedad exclusiva. Lamentablemente, han catapultado al movimiento ecuménico a un vacío histórico, al cambiar su visión. Por eso, quienes no comulgamos con estos estándares liberales, automáticamente, somos etiquetados despectivamente como “fundamentalistas”, por parte de los liberales más radicales. En el mapa del protestantismo evangélico latinoamericano, estos grupos son casi imperceptibles, salvo por su activismo político y capitulación ante sistemas políticos de tendencia ultraizquierdista. De ahí que, podemos avanzar hacia la otra definición.

  • Conservadurismo evangélico.

El movimiento conservador en el mundo evangélico, necesariamente no tiene sus orígenes en el llamado “fundamentalismo norteamericano”, aunque es indiscutible su relación histórica. El Conservadurismo es el sector que defiende los valores bíblicos, históricos, tradicionales, doctrinales, de la familia y de la sociedad. Ser conservador es apegarse a los fundamentos centrales de la fe cristiana, es proponer modelos de vida de acuerdo a la cosmovisión bíblica. Es desarrollar una hermenéutica Cristo-céntrica de la Palabra de Dios, es, en otras palabras, no ceder ante el liberalismo teológico. La teología conservadora evangélica constituye la reflexión teológica cuyo objetivo es glorificar a Dios, proclamar su Palabra, defender la vida desde la concepción y el diseño original de la familia. Es tener sentido de la importancia de la evangelización, de la necesidad de hacer discípulos convertidos. Es fomentar una educación cristiana de valores bíblicos tradicionales. Es ser voz profética ante el mundo, y no comulgar con intereses antibíblicos. Ser conservador, también es, respetar y amar a quien piensa diferente, es mostrar el amor de Dios a todos sin excepción. Es amar al pecador, aunque no al pecado. Es enseñar y no imponer, es edificar el bien y deshacer el mal. En otras palabras, defender la dignidad del ser humano de acuerdo a los principios eternos de la Palabra de Dios. El Conservadurismo es parte esencial del cristianismo evangélico, es la conexión histórica con el pensamiento protestante histórico antiguo, y a su vez, con el cristianismo primitivo. Somos descendientes espirituales, de grandes movimientos de Fe conservadores: Reformados, Calvinistas, Arminianos, Wesleyanos, Puritanos, Pietistas, en fin, una gran familia de protestantes y evangélicos, que marcaron profundamente a la civilización occidental. Incluso de aquellos que lucharon contra la opresión colonial, la esclavitud, y otras formas de opresión, como nuestros misioneros patriotas, Pedro Duarte, Alberto Díaz, Evaristo Collazo, Enrique Someillán y Aurelio Silvera. Porque un verdadero Conservador es, sobre todo, objetivo, es moderado, es patriota, y es equilibrado. Da el verdadero lugar a las ciencias, tanto humanas, como naturales, porque tener convicciones bíblicas e históricas no nos hace anticientíficos. En nuestras congregaciones, tenemos personas de todos los estratos sociales, de todos los niveles culturales, desde profesionales de todas las ciencias, hasta obreros, campesinos, y amas de casa.

  • ¿Fundamentalistas o Conservadores?

Dejemos claro que, cada individuo es libre de adoptar las ideas que estime conveniente, y asociarse con instituciones u organizaciones de su preferencia, siempre y cuando sea dentro del marco del respeto ajeno, y la responsabilidad democrática. Con este artículo no pretendemos posicionarnos radicalmente, ni marcar una actitud sectaria, sino más bien comprender nuestro trasfondo conservador, y expresar nuestro derecho legítimo a serlo. Si vamos al significado de Fundamentalistas, es una expresión de radicalismo extremo que, sobre todo, se da en una parte del mundo islámico y que ha provocado tanto daño, división, y destrucción en algunas de sus sociedades.  El fundamentalismo en el ámbito evangélico es un término que implica varios aspectos, de manera que, debemos tener cuidado de confundirnos como fundamentalistas, porque históricamente no lo somos, y este término ha evolucionado recientemente. Defiendo el criterio que la inmensa mayoría de los evangélicos cubanos no somos de corte liberal, sino más bien conservadores, no somos fundamentalistas, sino fundamentales. Hay movimientos de corte radical, que existen en todos los espectros ideológicos; desde grupos apoyados en lecturas manipuladas de la Biblia, hasta aquellos que ridiculizan la tradición cristina. Porque el fundamentalista no dialoga, impone.  Los liberales radicales, al no tener recursos objetivos para defender sus posiciones, acuden al subjetivismo, y desarrollan también tendencias fundamentalistas. Cuando llegan a esta etapa, son peligrosos, porque se sienten con las facultades legales para agredir a quienes no responden a su propia desviación teológica-moral.

  • Valoraciones finales.

Esta temática tiene, sin duda, muchas aristas y merece más atención por parte de teólogos y especialistas en el campo evangélico conservador cubano, especialmente en el metodista. Con este artículo solo abordamos aspectos muy generales, y contextuales a nuestra realidad. Tenemos que analizar el fenómeno actual de confrontación, desde miradas teológicas, políticas (no partidista), sociológicas, y filosóficas. También, evaluar aspectos del Iglecrecimiento, ampliamente reconocidos en el contexto cubano y latinoamericano, y muy utilizado por parte de teólogos de corte liberal para hablar del supuesto “peligro” que representa este avance. La dinámica social del protestantismo evangélico, y su impacto en la región, debemos de analizarlo con mirada crítica. Debemos también, profundizar en los Estudios Bíblicos, y en seguir facilitando herramientas para la hermenéutica bíblica, ya que esta es, junto a la oración, la mediación fundamental entre el creyente y el texto bíblico.

Los aportes del movimiento wesleyano, a la teología cristiana conservadora, y su impacto en la sociedad, son parte de los recursos a nuestro alcance, para continuar profundizando en nuestra misión. El trabajo del Rev. Enoel Gutiérrez, en su libro La ideología de Género y su impacto. Una respuesta bíblica desde la Teología Wesleyana, es un ejemplo de cuanto podemos hacer en el ámbito académico e intelectual. También, los trabajos académicos de otros autores evangélicos, debemos ponerlos a disposición del público para visibilizar las riquezas de nuestro pensamiento conservador. La unidad de una gran parte de los evangélicos cubanos, a través del proyecto de la Alianza de Iglesias Evangélicas Cubanas (AIEC) es otro factor importante que, sin duda, incorporará a otros actores evangélicos en el futuro, por ser una iniciativa que traerá enormes beneficios a nuestras comunidades cristianas.


Vice-Rector. Rigoberto Figueroa Yero. Máster en Teología.
Vice-Rector.
Rigoberto Figueroa Yero.
Máster en Teología.


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Una familia cristiana saludable, el reto para hoy

La familia contemporánea está enfrentando grandes y serias dificultades. Existe una tendencia de acomodamiento a lo que está de moda en la sociedad actual, llevándoles cada vez más hacia una desintegración moral. Este es un fenómeno real en la época moderna, por lo que los hogares cristianos hoy enfrentan un gran desafío.

Ante las profundas trasformaciones y los fracasos matrimoniales y de todo tipo que ocurren a nuestro alrededor, podemos preguntarnos si hay posibilidad de que exista una familia cristiana saludable. No hay otro libro que sea más práctico que la Biblia, para la orientación espiritual, ética y moral de nuestra vida. Por tanto, nada mejor que aplicar los principios bíblicos a la relación matrimonial, así como entre padres e hijos.

Desde el principio, el mandato de Dios al matrimonio fue la procreación y la administración. Dios, como arquitecto de la familia, comisiona a ambos para cumplirlo. Tanto el hombre como la mujer juegan un papel muy significativo en la relación y crianza de los hijos. De cada uno depende la salud familiar y en su conjunto, el verdadero cumplimiento de lo que Dios demanda de nosotros.

El reto de ser hombre, esposo y padre implica mucho esfuerzo, valor y sobre todo, amor. En cierta medida, muchos problemas que se generan en el hogar pudieran evitarse si el esposo cristiano ofrece el liderazgo necesario como cabeza del mismo. Este vínculo refleja la relación de Cristo y su Iglesia. Además, el marido tiene la responsabilidad de amar a su esposa, es ese amor sin condiciones ni demandas, el amor que sustenta y cuida. El hombre cristiano debe vivir sabiamente con su esposa, el apóstol Pedro insta al esposo a rendir honor a su esposa. Una parte implícita de su liderazgo consiste en no dejar de crecer, tanto intelectual, emocional, como espiritualmente.

El reto de ser mujer, esposa y madre es grandioso y portentoso, ya que Dios ha creado a la mujer en una altísima posición y con funciones particulares. El desafío es grande, pero con la ayuda del Señor se puede experimentar un hogar feliz, distinguido por la comunicación abierta y el amor. La mujer ha recibido de Dios dones maravillosos. Aunque no tenga hijos, su instinto materno se manifiesta por la clase especial de cuidados que brinda a todos aquellos que acoge bajo su techo. Su capacidad instintiva para establecer un hogar convierte ladrillos y mezcla en un refugio caluroso y alentador, apartado del mundo externo.

 En cuanto al placer y creatividad sexual en el matrimonio, es importante aprender a entender las diferencias de atracción y expresión sexual que existen en el hombre y la mujer. Cada uno debe aprender cómo satisfacer a su pareja, despojándose de todo deseo egoísta, para entregarse a una relación donde lo más importante es satisfacer a la otra persona. Cuando se produce este tipo de entrega, le aseguro que ambos serán plenamente satisfechos y su relación florecerá aun en tiempos de sequía.

Dios nos reta a experimentar la fe, a través de una vida completamente entregada. Es un desafío para los padres cristianos vivir ante sus hijos de manera genuina, aun cuidando de los más mínimos detalles. Para lograrlo, no hay nada más saludable que aplicar los principios bíblicos como marcadores en las relaciones de familia, sin llegar a la imposición legalista de los mismos. El propósito es que hagan uso de la palabra de Dios en términos prácticos. Por tanto, se hace necesario que cada familia ajuste sus normas conforme a los valores establecidos en las escrituras.

Como padres, también somos retados. Debemos mantener reglamentos claros y realistas en el hogar y dárselos a conocer a nuestros hijos, y a medida que estos van creciendo las reglas deben ser adaptadas. Resulta muy dañino para los adolescentes y jóvenes que sus padres les continúen tratando como niños, usando el mismo sistema de retribución y castigo.  Hay varios principios a seguir como parte del maravilloso y difícil reto de ser padres.

Es necesario que alabemos a nuestros hijos por su buena conducta. Para muchos padres es más fácil recordarle a su hijo en qué ha fallado, que darle alabanza por lo que ha hecho bien. En muchos casos, la amonestación constituye prácticamente el único medio de comunicación entre ellos. Esto trae consigo consecuencias negativas en la relación entre padres e hijos. Por otra parte, es necesario exigir el cumplimiento de las reglas de forma justa y consecuente. Ellos demandan y necesitan reglas firmes y límites seguros.

La meta de la disciplina es que se produzca obediencia, por tanto, no se nos puede olvidar expresar amor y aceptación rápidamente después de la corrección. Los hijos necesitan sentirse amados y aceptados por sus padres. También es importante que al crecer sean involucrados en las decisiones familiares. 

Seamos los mejores padres posibles para nuestros hijos, ofrezcámosle amor, y afecto, aceptación total, seguridad, cuidado físico y material, comprensión y una disciplina y corrección consecuentes. Tenemos una gran responsabilidad ante Dios y él nos va a calificar en esta tarea.

No podemos olvidarnos de la recreación familiar, ya que esta práctica puede llegar a tener un alto valor en la vida de los hijos, y fomentar en ellos la espontaneidad, la creatividad, además es importante para establecer patrones bíblicos. La recreación en familia no siempre requiere de dinero, pero sí un tiempo de calidad.

La oración, la lectura bíblica, el sentido de Cristo en nuestras vidas y toda clase de actividad espiritual nos proporcionan fortaleza y profundo contentamiento. Cuando hacemos de nuestro hogar un refugio de la presencia de Dios, confiándole y dependiendo de él en los asuntos personales y de índole familiar, crecemos y echamos raíces profundas en nuestra relación con él y con cada miembro de la familia. Al alcanzar este equilibrio, podemos considerar que sí se puede lograr el reto que hoy se nos impone, llegar a ser una familia cristiana saludable.  


Master en Familia. Aimet Rodríguez

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que es la biblia

¿Qué es la Biblia?

Responder esta pregunta en una sola exposición es bastante difícil, porque hablar de la Biblia requiere de tiempo. Pero tratare de resumir en tanto me sea posible, con el fin de poder presentar una visión general de este libro sagrado.

Primeramente debemos iniciar por las generalidades y luego profundizar en el tema central que la Biblia presenta.

  1. Generalidades.

Partimos del punto que la Biblia es un conjunto de libros, de ahí su nombre el cual se deriva del vocablo griego “Biblion” que significa “libros”, o “royos”.

Es como tener una biblioteca en nuestras manos en un solo libro.

La misma está dividida en dos partes:

Antiguo Testamento o Biblia hebrea.

La primera parte le conocemos como Antiguo Testamento. Pero esta parte también es conocida como “Biblia hebrea”, que constituye el libro sagrado del judaísmo. En este contexto los judíos la llaman “Tanak” (también se puede escribir Tanaj) pues ellos la dividen en tres secciones:

La primera sección es nombrada “Torah” o “la Ley”: comprende los libros de la Ley de Moisés, al cual nosotros conocemos como “Pentateuco”: Génesis, Éxodo, Levíticos, Números y Deuteronomio.

La segunda sección es llamada “Navi’im” o “Profetas”, la misma se divide en dos partes, los “profetas anteriores” formado por: Josué, Jueces, 1-2 de Samuel, 1-2 de Reyes, y los profetas posteriores, compuestos por: Isaías, Jeremías, Ezequiel, Oseas, Joel, Amos, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.

La tercera y última sección de la Biblia hebrea es los “Ketubim” o “Escritos”, formado por los libros de Salmos, Job, Proverbios, Rut, Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y 1-2 de Crónicas.

Como podemos percatarnos el nombre “TaNaK” es la unión de las tres secciones T: Torah. N: Navi’im. K: Ketubim.

En el Antiguo Testamento o Biblia hebrea, se recoge una primer parte conocida como “historia primitiva” en los primeros 11 capítulos del Génesis, que nos pone al tanto de la obra creadora de Dios. Pero a partir del capítulo 12 de este libro se da inicio a la historia del pueblo de Israel. No es solo historia, y es que esto tiene que ver con la mentalidad del pueblo hebreo, el cual no separaba la historia de la teología, es decir de su fe.

A través de su lectura conocemos la formación y expansión del pueblo de Israel, también el desarrollo del profetismo, y la instauración de la monarquía, llevándonos por casi 16 siglos de historia. En el siglo IV a.C cerro el Antiguo Testamento con la profecía de Malaquías y finalmente los libros de Esdras, Nehemías y las Crónicas. Así se dio inicio al periodo conocido como “periodo del silencio”, que va desde el cierre de la profecía en el siglo cuarto antes de Cristo, a la llegada del Mesías, con el nacimiento del Señor Jesucristo.

Pero en este periodo de silencio ocurrió algo extraordinario. Alrededor del año 250 a.C, en Egipto un rey llamado Ptolomeo Filadelfos decidió convertir la biblioteca de Alejandría, en la más famosa del mundo. Mando a traducir las grandes obras de la antigüedad al griego y como era de esperar, la Biblia hebrea estaba entre esas grandes obras. Pidió al sumo sacerdote que enviara un grupo de rabinos o maestros judíos para emprender dicha tarea y así llegaron a Egipto unos 72 rabinos. Con la traducción de la Torah o Ley al griego surgió la versión de la Biblia llamada “Septuaginta” o “versión de los setenta” en alusión al grupo de eruditos que trabajaron en la misma. Posteriormente se tradujo el resto de la Biblia hebrea.

Antes de cerrar esta parte es necesario aclarar una posible interrogante.

Quizás algunas personas se preguntaran ¿Por qué la Biblia que usa la iglesia católica romana tiene más libros que la que usamos los evangélicos o protestantes?

La respuesta viene precisamente del lugar donde se tradujo la Biblia hebrea al griego, de Alejandría. Para el año 100 d.C, existían dos canon del Antiguo Testamento, uno largo, es decir con muchos libros conocidos como “canon alejandrino” que salía de la septuaginta. Y otro canon más corto, con menos libros que se llamaba “canon palestinense”.

Los judíos debían ponerse de acuerdo para decidir que libros serían los aceptados como literatura sagrada y dejar cerrado el Canon del Antiguo Testamento. Tras muchos años de estudio y discusión, reunidos en la ciudad de Jannia quedo cerrado el Canon del Antiguo Testamento con los libros que formaban el canon pelestinense. Precisamente una de las reglas para aceptar un libro con carácter canónico era que este no estuviese escrito en griego, solo en hebreo o arameo.

Entonces, respondiendo a la pregunta que quizás algunos pudieran hacerse, la diferencia es que el Antiguo Testamento de la Biblia católica romana está formado por el canon alejandrino, mientras que los protestantes o evangélicos usamos el canon palestinense que es el mismo de los judíos.

Nuevo Testamento.

La segunda parte de la Biblia es conocida como “Nuevo Testamento”, donde encontramos el cumplimiento de la profecía con la llegada del Mesías, y la formación y expansión de la Iglesia de Jesucristo.

El periodo de historia del Nuevo Testamento es corto, inicia con el nacimiento del Señor Jesucristo alrededor del año 4 a.C y culmina alrededor del año 90 d.C.

Similar al Antiguo Testamento el mismo inicia con su bloque central, es decir los Evangelios, 4 libros que recogen el ministerio terrenal del Señor Jesucristo,  presentando el fundamento en el cual se edificaría la iglesia. A los Evangelios se añade el libro de los Hechos, el cual es obra del mismo autor del Evangelio de Lucas, que muestra a los creyentes cumpliendo la ordenanza del Señor expandiendo el mensaje y así surge y se expande la iglesia.

Luego le sigue un bloque de cartas del apóstol Pablo a iglesias y personas. En el orden primero aparecen las cartas a las comunidades de fe y terminan con las cartas pastorales, enviadas a los discípulos del apóstol. Aunque en un inicio la obra de Pablo eran cartas dirigidas a selectos grupos o personas, al ser canonizadas pasaron a ser epístolas con un mensaje para toda la iglesia en el mundo.

El tercer grupo que presenta el Nuevo Testamento son las llamadas “epístolas universales”. Se le llama así porque las mismas van destinadas a toda la iglesia en el mundo.

Por último el Nuevo Testamento concluye con el libro de “Apocalipsis”, el cual está muy unido a los libros apocalípticos del Antiguo Testamento como Ezequiel, Daniel y Zacarías.

Como hemos visto hasta aquí, la Biblia muestra el surgimiento y expansión de dos grandes religiones: el judaísmo y el cristianismo. Tanto para judíos como para cristianos, la Biblia es un libro sagrado. Ella es la Palabra de Dios revelada a la humanidad.

Pero también la Biblia muestra gran parte de la historia de la humanidad. Por ello universidades, investigadores, estudiantes y en general, reconocen la misma como un libro necesario cuya lectura es imprescindible para alcanzar un mayor conocimiento de las culturas antiguas.

Los que sucede en aquellas personas que leen la Biblia y la ven solo como un libro de historia o poesía, es que terminan sin entender nada. Y la razón fundamental es que la Biblia por sobre todo es un libro de fe. Y solo quienes leemos la Biblia desde la óptica de la fe, podemos comprender su mensaje.

  • Tema central de la Biblia.

Esta segunda parte podríamos iniciarla con una pregunta:

¿Cuál es el tema central que presenta la Biblia?

¿Sera la historia de Israel?

¿Sera la historia de la iglesia?

La verdad es que si bien es cierto que la Biblia presenta la historia de Israel, su formación y expansión. Su relación con las grandes culturas del pasado como la mesopotámica, egipcia, caldea, persa y la griega. También encontramos en ella la historia de la iglesia, su formación y expansión por el mundo. Aunque todo esto está en la Biblia, la misma se centra en una historia que constituye el tema central. Esta historia que nace en el Génesis y no cierra la conocemos como la “historia de la salvación”. Y esa es la razón por la cual, aunque tengamos en nuestras manos una biblioteca formada por 66 libros, sin embargo, todos esos libros forman uno solo, porque todos encierran un mismo mensaje: “La historia de la salvación”.

Les invito a meditar en esto, lo cual es la parte central que da respuesta a la pregunta del tema ¿Qué es la Biblia?

Esta historia comienza en su inicio, los primeros capítulos del Génesis muestran a Dios creando todo cuanto existe. Así creo al ser humano, hombre y mujer. La sola afirmación “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gen. 1:1) deja por sentado que todo cuanto existe es la obra de nuestro Dios. Pero muy pronto lo creado se vería amenazado, esto es debido a la entrada del pecado y sus consecuencias. El ser humano creado por Dios pecó, y debido a sus actos quiso esconderse de su creador (Gen. 3:8) demostrando la actitud de los pecadores. El juicio declarado dejaría a la raza humana expuesta a enfermedades y muerte, así como al antagonismo entre los pecadores y su creador (Gen. 3:15). Pero en las palabras dichas por Dios en el propio jardín del Edén, nace un proyecto escatológico con el fin de salvar al ser humano pecador. Allí dio inicio la historia de la salvación que la llevaría al desenlace final con el sacrificio del Señor por la humanidad en la cruz.

Como se dijo anteriormente, la Biblia muestra la entrada del pecado y sus consecuencias. El primer mal que el pecado causó fue separar al ser humano de Dios (Gen. 3:23-24), la armonía que tenían en el Edén la perdieron. Una vez distante de Dios, el mal continúo separando a las personas y atacó la esencia de la sociedad, la familia. Con el fratricidio cometido por Caín contra su hermano (Gen. 4:10) se rompe la unidad familiar. Y finalmente termina separando a los seres humanos unos de otros como sucedió en Babel  (Gen. 11:5-9).

El auge del pecado llevó a la humanidad al borde de su extinción, cuando por medio del diluvio estuvo a punto de desaparecer (Gen. 6:5-8) pero en este texto encontramos una palabra la cual constituye el eje principal en la historia de la salvación, y es la palabra “gracia”. La salvación es por gracia, así cuando falto Abel, Dios le regaló otro hijo a Adam, al cual llamó Set (Gen. 4:25-26) y por medio de este hombre surge una descendencia bendita la cual es llamada en Génesis “hijos de Dios”.

Pero aun la descendencia bendita de Set muestra que tenían debilidades a causa de su condición humana, y en un momento sus descendientes querían formar parejas con la descendencia maldita de Caín (Gen. 6:1-2).

Un mensaje queda expuesto aquí y que más tarde Juan en su Evangelio lo mostrara, “la luz no puede unirse a las tinieblas”. Siglos más tarde cuando surgió el pueblo de Israel instituye la práctica de la endogamia, es decir el matrimonio dentro de su pueblo y no con extranjeros. Mensaje que de igual forma la Iglesia lo asumiera cuando en el Nuevo Testamento se expresara “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”.

Esta historia de la salvación se materializa cuando Dios decide formar un pueblo que sería el medio en el cual se desarrollaría el drama final. La formación de dicho pueblo inicia al llamar a un hombre en Mosopotamia alrededor del siglo XX a.C y lo envía con dicha misión (Gen. 12:1-3).

Entre líneas podemos leer que el proyecto de salvación lleva a una ruptura con el pasado, dejarlo todo atrás para emprender el camino de salvación. Lo hizo Abram, y siglos más tarde Jesús invita a sus seguidores a dejarlo todo y seguirlo.

Abram se convirtió en un errante, un nómada y por esta causa le pusieron por sobre nombre “El hebreo”, pues la palabra “hebreo” significa “errante”, “nómada”.

Con el cambio de nombre de Abram por Abraham sería el principal patriarca de este pueblo, de cuya descendencia llegaría el Mesías salvador. Así con la bendición que Jacob a quien Dios puso por nombre Israel diera a su hijo Judá, quedaba establecida la tribu de la cual descendería el Mesías (Gen. 49:8-12).

Las palabras de Jacob a Judá se materializan con el reinado de David en Israel (2 Sam. 5:3) y el pacto que Dios hace con él (2 Sam. 7:16).

Israel como pueblo de Dios en el transcurso de esta historia de la salvación enfrentaría grandes dificultades. En el año 922 a.C el reino se dividió en dos, el norte con la mayor cantidad de tribus conservando su nombre y el sur llamado “reino de Judá” buscaría conservar una fe más pura.

En el año 722 a.C el reino del norte es destruido por los Asirios y su gente desplazada. Años más tarde en el 586 a.C el reino del sur es destruido por los Candeos y llevado al exilio en Babilonia.

Este pueblo de Israel pasaría de un imperio a otro como un trofeo. Con la victoria de los persas este pueblo a quien ahora se le conoce con el nombre de “Judíos” regresa con el fin de reconstruir a Jerusalén y su templo.

En este periodo llamado “posexilio” toda la esperanza del pueblo judío esta puesta en la llegada del Mesías. Con El, la historia de la salvación llegaría a la meta.

El Nuevo Testamento presenta el cumplimiento de las promesas de Dios a la humanidad. El nacimiento de Jesucristo revive la esperanza no solo de Israel, sino, de toda la humanidad. Como bien dijo el Señor Jesucristo, Él es el pastor que guía su rebaño y es la única puerta para quienes quieren entrar a la salvación (Jn. 10:7-11)

En el Nuevo Testamento la historia de la salvación adquiere un mayor sentido, la misma no solo tiene que ver con el favor de Dios en la vida presente, sino que tiene un alcance escatológico, la misma se vincula a la vida eterna en gloria, y esto es posible por medio del sacrificio hecho por el Señor en la cruz (Jn. 3:16) de ahí que el tema de la “gracia” en el Nuevo Testamento adquiere una mayor connotación, pues se vincula a la vida eterna que es fruto de la salvación que ofrece el Señor.

Jesucristo es el autor de la salvación porque vino a este mundo para quitar el abismo que existía entre Dios y la humanidad. El Señor vino como Profeta, Sacerdote y Rey. Vino como Profeta, porque por medio de su Palabra nos revelo el camino a seguir. Como Sumo Sacerdote, porque dio su cuerpo en sacrificio por toda la humanidad. Y como Rey, porque instauro el Reino de los cielos aquí en la tierra y nos hizo participes de su gloria.

La Biblia nos muestra que la historia de la salvación inicia en Génesis, en el mismo principio y se cumple en la persona de Jesucristo. Pero esta historia no ha cerrado, pues su culminación está en la parusía o regreso del Señor a levantar su iglesia (Hch. 1:10-11) pues Él fue a preparar lugar para su pueblo (Jn. 14:1-4).

Pero no estamos solos, antes de partir el Señor prometió la presencia del Espíritu Santo para cuidar y guiar a su iglesia (Jn. 14:15-17) Y entre tanto que esperamos su regreso, nos llamó y comisionó para predicar el Evangelio a toda criatura (Mt. 28: 19-20) los cuales puedan alcanzar salvación.

Ante la  preguntan ¿Qué es la Biblia? respondo:

La Biblia es la Palabra de Dios dada para salvación del ser humano pecador.

Su mensaje llega a lo profundo de los corazones, por eso la Biblia como Palabra de Dios que es, es representada como una espada que penetra los sentimientos más íntimos del ser humano (Heb. 4:12) siendo parte elemental en la armadura del cristiano que cada día enfrenta los grandes retos al vivir en medio de una sociedad que quiere vivir lejos de Dios (Ef. 6:17).

Pero es a esa sociedad perdida donde la iglesia es enviada con un mensaje de paz, amor y reconciliación, por medio de la obra que el Señor hace en medio de su pueblo.

La Biblia es Palabra inspirada por Dios, aunque fue escrita por seres humanos como nosotros, ellos a través del tiempo fueron inspirados por Dios para poner por escrito su Palabra. Si alguien desea una prueba de la inspiración divina que tiene la Biblia, dicha prueba está en la capacidad que tiene este texto de inspirar a sus lectores.

La Biblia ha sido el medio que ha llegado a la vida de filósofos y políticos, de académicos y científicos, pero también a campesinos y amas de casa. Y sus vidas cambiaron para siempre, porque cada palabra de este libro sagrado viene del Dios eterno y su voluntad de salvar a la humanidad perdida.

La Biblia es fuente de luz y esperanza.


Rev. Javier Díaz, PhD.

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Aplazamiento del inicio del curso

Aplazamiento del inicio del curso

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Como consecuencia del rebrote de la Covid en La Habana no se puede comenzar el curso en septiembre, como teníamos planificado.

Los estudiantes que comienzan el primer año recibirán tareas pre encuentro de las asignaturas que corresponden al primer módulo.

Estas tareas solo cubren una parte del contenido de cada asignatura, el resto lo recibirán cuando vengan al curso presencial.

Una vez que tengamos listas las tareas, se las enviarán al director de la extensión distrital donde las pueden recibir y las traerán respondidas en su primer módulo.

Los demás estudiantes deben continuar trabajando en sus tareas y estar atentos a las noticias del SEM.


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Curso 2020 Seminario Evangélico Metodista

Inicio del curso (Modificado)

El curso de Licenciatura en Teología tendrá como fecha para su primer módulo desde el día 7 hasta el 25 de septiembre de 2020.
Para su matrícula, tendrán que entregar los siguientes documentos:

  • Título y certificación de estudios terminados (grado 12, técnico medio o universitario).
  • Certificación de notas del Pregrado en Teología.
  • 1 foto de carnet.
  • 50.00 cup.

Fechas de los módulos 2020

Primer año: 7 – 25 de septiembre 2020

Segundo año: 28 septiembre – 16 octubre 2020

Tercer año: 19 octubre – 6 noviembre 2020

Cuarto año: 9 – 28 noviembre 2020

El plan completo lo pueden encontrar aquí o descargarlo en PDF a continuación.

A todos los estudiantes que estén atentos a las noticias por si hay alguna modificación.


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pentecostes

Pentecostés no es solo recibir, es también dar.

Category : Teología

Cuando escuchamos la palabra pentecostés enseguida viene a nuestras mentes la venida del Espíritu Santo y recibir su llenura o bautismo. Todo lo resumimos en un tiempo para recibir, recibir y recibir. Resulta mundialmente extraño y fuera de lo común que los cristianos no estemos congregados celebrando en la fiesta de Pentecostés y ministrando su presencia este domingo 31 de Mayo del 2020.
La tradición judía de la celebración de pentecostés permitía que judíos de todas las naciones cercanas coincidieran en Jerusalén en esa fiesta. Trayendo ofrendas y compartiendo juntos a sus familias y amistades la adoración a Dios que tanto habían anhelado durante todo un año de cosechas.
La celebración del día de pentecostés que tuvo lugar 50 días después de la crucifixión de Jesús marcó una diferencia, a partir de ese momento el pentecostés es símbolo del derramamiento del Espíritu Santo en la iglesia. Cada año los cristianos continuaron recordando esta fecha, pero ahora con la connotación especial de que el centro de esta celebración es Jesús quien envió a su Espíritu Santo para que nos ayudara en nuestro ministerio. Hechos 1:4-5 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
Hechos 1:7-8 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Si tomamos como punto central el derramamiento del Espíritu y el hecho de ser llenos de su presencia, esto crea en nosotros una mentalidad de consumidores de los dones espirituales, pero estamos en momentos en los cuales es más bienaventurado dar que recibir. Hechos 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Vemos que muchos años después aún resultaba especial este día para la iglesia. El apóstol Pablo en su segundo viaje misionero entre los años 49-52. Le escribe a la Iglesia de Corinto que en la fecha de Pentecostés estaría en Éfeso. 1 Corintios 16:8 ¨Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés.¨ Años después en su tercer viaje misionero Pablo tiene prisa por llegar a Jerusalén en la fecha de Pentecostés para aprovechar la ocasión y llevar ofrendas provenientes de las iglesias distantes a la iglesia de Jerusalén que pasaba por grandes necesidades. Hechos 20:16 Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Efeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén. Para Él esa fecha era especial para llegar con la ofrenda para la iglesia.
En el tercer viaje de Pablo también trata este asunto, en Romanos 15:25-28 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.
Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales. Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España. En ocasión de este tercer viaje también reconoce la generosidad de las iglesias de Macedonia que daban una ofrenda para ser enviada a la iglesia de Jerusalén. 2 Corintios 8:13-15 Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que, en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.
Ahora nos estamos preguntando. ¿Qué vamos a hacer en este Pentecostés si no podemos ir a la iglesia y celebrar? Considero que la respuesta podemos encontrarla alrededor nuestro. Estamos rodeados de personas necesitadas tanto en lo material como en lo espiritual. Hoy una pandemia mantiene al mundo en aislamiento. ¿Qué es lo que este mundo necesita? Un pentecostés de amor, compasión, generosidad, de compartir el pan y las oraciones. Hechos 2:42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. ¿Crees que puedes hacer de esto tu pentecostés?
Entonces podrás repetir la experiencia: Hechos 2.1. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.


Rector: Rev. Enoel Gutiérrez E
Rector: Rev. Enoel Gutiérrez E

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John Wesley

Un acontecimiento que cambió la historia

Durante estos días que vive la humanidad y, por supuesto, también nuestra nación, vale la pena recordar que Dios sigue siendo el mismo, por más adversas que sean las circunstancias. Porque en la historia siempre surgen nuevos desafíos. Por diversas razones, tenemos la tendencia de pensar, que no tenemos ni las capacidades ni las cualidades suficientes para lidiar con situaciones nuevas o complejas; de manera que, te invito a que hagamos algo muy inspirador y provechoso con este artículo, y es analizar la experiencia que cambió la vida de uno de los grandes personajes de la historia de la iglesia, el fundador del movimiento metodista: John Wesley. Personaje que, como en la mayoría de los casos, fue llamado en medio de una situación crítica y compleja; motivo suficiente para que el Señor lo usara con el propósito de impactar no solo a un grupo determinado de personas, sino a toda una sociedad. Precisamente, reflexionaremos sobre el impacto de un hecho acontecido el 24 de mayo de 1738, que cambió la historia de la iglesia, y el destino de toda una nación. Acontecimiento, que puede impulsarnos a meditar como cristianos en la Cuba de hoy, en el mundo actual. Conocido popularmente como “la experiencia del corazón ardiente”; este hecho ocurrió en la calle londinense de Aldersgate, donde radicó una modesta capilla en el siglo XVIII. Sin embargo, la fama de este sitio se extendió por toda la historia a causa del movimiento que generó.

Veamos como Wesley reflejó en su diario lo acontecido el 24 de mayo de 1738:

«Como a las 5 de la mañana abrí mi Nuevo Testamento y encontré estas palabras: ‘Nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina» (2 Pedro 1:4). Al salir de mi cuarto me fijé en lo siguiente: ‘No estás lejos del Reino de Dios». Aquella tarde me invitaron a ir a la catedral de San Pablo, y la antífona era: ‘De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo… Espere Israel a Jehová, porque en Él hay misericordia…»  Por la noche fui, casi a pesar mío, a una pequeña reunión en la calle de Aldersgate, donde oí la lectura del Prólogo de Lutero a la Epístola de San Pablo a los Romanos. Como a las nueve menos cuarto, mientras escuchaba la descripción que Lutero hace del cambio que Dios obra en el corazón por la fe en Cristo, sentí arder mi corazón de una manera extraña. Sentí que confiaba en Cristo, y en Cristo solamente, para mi salvación; recibí la seguridad de que Dios había borrado mis pecados y que me salvaba a mí de la ley del pecado y de la muerte. Me puse entonces a orar con todas mis fuerzas por aquellos que más me había perseguido y ultrajado. Después di testimonio público, ante todos los asistentes, de lo que sentía por primera vez en mi corazón.”

Juan Wesley desde ese día fue otro, cuando caminaba era otro, cuando oraba era otro, cuando predicaba era otro, cuando ministraba era otro. NO ERA MÁS QUE UN HOMBRE DIRIGIDO POR EL ESPÍRITU SANTO. No obstante, esta experiencia en Aldersgate, fue el resultado de años de peregrinaje de Wesley en su lucha por vivir el cristianismo genuino. Antes, cada vez que se planteaba un nuevo reto, este iba acompañado de la sombra de la decepción y la duda. Por ejemplo, siete años después de haber sido ordenado como sacerdote de la Iglesia de Inglaterra (anglicana), el 14 de octubre de 1736 se embarcó para Georgia, con el objetivo de predicarle a los indios americanos. En aquel viaje tuvo la oportunidad de conocer a los cristianos moravos, grupo de creyentes que llamó mucho la atención al propio Wesley, por la fe tan sencilla, y a la vez tan alegre que vivían el evangelio. Algunas experiencias junto a estos cristianos de fe tan ferviente, conjuntamente con el fracaso de su misión en Georgia, lo hicieron regresar frustrado a su país; lo primero porque se cuestionó si verdaderamente era cristiano, y lo segundo como él mismo dijo: “Fui a América a convertir a los indios, y quién me convierte a mí”.

Volviendo a la importancia de la experiencia en Aldersgate. El escritor y teólogo metodista Ted Runyon registró la siguiente frase en su libro “La Nueva Creación. La teología de Juan Wesley para hoy”:

Wesley ha sido ampliamente acreditado como el primero en incorporar explícitamente desde su perspectiva teológica la dimensión experimental de la fe cristiana. Sin embargo, en nuestro tiempo cualquier apelación a la experiencia religiosa hace que les den escalofríos a muchos teólogos.

En su diario refleja la búsqueda de esta experiencia, y posterior a Aldersgate, enseñó la importancia de la fe viva y genuina en Dios.Se dio cuenta que no es suficiente con tener las doctrinas correctas, como él las sostenía. También las prácticas correctas no son suficientes, porque él también las practicaba. Se dio cuenta que la vida cristiana es una experiencia desde adentro, que transforma el corazón y lo hace brotar y germinar hacia afuera. De manera que, una de las características del avivamiento metodista del siglo XVIII, era el fervor, la pasión, el entusiasmo de aquellos hombres y mujeres que sacudió y barrió a toda una nación. Sus efectos en la nación inglesa lo veremos a continuación, pero antes recordemos que un encuentro con Dios cambia la vida de una persona. Como en Pentecostés, de acuerdo al libro de los Hechos, el derramamiento del Espíritu Santo operó un cambio en la vida de los apóstoles y discípulos. Posterior a ello, el apóstol Pedro se levantó y dio una poderosa predicación y rápidamente se unieron los primeros convertidos. Ese fuego denota la presencia purificadora de Dios, que consume los elementos indeseables de nuestras vidas, encendiendo en nuestros corazones la llama que inflame la vida de otros. Eso fue lo que ocurrió con Wesley, eso es lo que necesitamos para nuestro tiempo.

Por supuesto, la oposición siempre estuvo. A raíz de su nueva línea de predicación bíblica, los púlpitos de la iglesia de Inglaterra le fueron cerrados a Wesley, en consecuencia, dijo una frase, que resume todo el impulso del nuevo movimiento fundado por él: “El mundo es mi rebaño

De ahí que Wesley se preocupó por la situación de los pobres, de los desamparados. El movimiento metodista creció a partir de los mineros (obreros que eran de escasos recursos), y se extendió entre los pobres. Wesley predicaba a las multitudes donde fuera necesario, y Dios confirmaba con señales y maravillas al estilo bíblico. Organizó a sus seguidores en sociedades, con el fin de que crecieran y vivieran una vida cristiana en santidad. Instituyó capillas, escuelas, centros médicos, etc. Ayudó con la creación de fondos para dar créditos a los pequeños negocios. La educación fue otro de los pilares fundamentales, además de la venta (a precios muy bajos) de literatura cristiana, que desarrolló hábitos de lectura en grandes sectores de la población inglesa. Todo esto acompañado de un gran avivamiento espiritual.

La mayoría de los historiadores coinciden en declarar que, la llegada del movimiento metodista salvó a Inglaterra de una revolución sangrienta como la ocurrida en Francia en 1789. Si tenemos en cuenta que, la población de Inglaterra en la época de Wesley era de unos cinco a ocho millones; casi el diez por ciento vivía en Londres, la gran mayoría en severas condiciones. La vida en las ciudades y aldeas era precaria, especialmente para los pobres, que eran numerosos. No había seguridad en los empleos. La vivienda era mayormente inadecuada y muy costosa. El agua era escaza. El alcohol, la violencia, la prostitución y el juego “ayudaban” a mucha gente a lidiar con la desesperación y el abandono. Los ricos eran pocos en número, pero extremadamente poderosos. Los comerciantes y las familias arrojaban toda la suciedad a las calles y los ríos, donde el olor a podrido era insoportable. En esa época, nominalmente la gran mayoría de los ingleses eran “cristianos”. Sin embargo, la sociedad reflejaba todo lo contrario, ya que los valores morales y éticos estaban desapareciendo. Como el concepto de salvación para Wesley era algo integral, o sea una obra completa, él creía que la conversión también era la transformación del entorno del individuo, además de su crecimiento personal. De ahí que, el cambio es desde adentro, pero también hacia afuera, el contexto del nuevo creyente también debe ser afectado.

Como pudimos ver, una experiencia profunda con el Señor cambió la vida de Wesley para siempre, y esta a su vez, afectó la vida espiritual y social de toda una nación. El avivamiento wesleyano en la Inglaterra del siglo XVIII, generó un movimiento que continua hasta la actualidad. Hoy en día las corrientes y denominaciones evangélicas que se consideran herederos espirituales y doctrinales de Wesley, agrupan a más de 600 millones de miembros a nivel mundial, y están presente en todos los continentes. Pero como en toda historia, existe una causa, que es importante siempre recordar y analizar. Todos los avivamientos que han ocurrido a través de la historia, han tenido un denominador común: la Fe genuina; y es desde allí donde siempre debemos actuar. Sin duda, la experiencia en Aldersgate nos puede aportar una nueva perspectiva.

Vicerrector: Lic. Rigoberto Figueroa Y


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Anuncio Oficial

Anuncio Oficial del Seminario Evangélico Metodista

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Category : Informaciones

Dadas las actuales circunstancias hemos decidido suspender todas las actividades del SEM. Hasta septiembre. Fecha en la cual debe ingresar un nuevo grupo. El Rev. Javier Díaz les hará saber quiénes son los de nuevo ingreso.

Los estudiantes de último año no se presentarán a exámenes finales. Serán evaluados por el recorrido que han acumulado.

La graduación será en el momento que se defina una vez normalizada la actual situación.

Los que están en tesis les pedimos que las terminen y las revisen para que las presenten en un evento especial que tendremos para ellos en el futuro.

Al resto de los estudiantes les animamos a que sigan trabajando en sus tareas pre- encuentro.

Oramos para que a partir de septiembre todos los módulos vuelvan a la normalidad.

Cuídense ustedes y a sus familias.

Dios les bendiga.

Directiva del SEM


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Resurrección

La resurrección de Jesús

Texto: Lucas 24:1 -7
El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.
Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Hasta el día antes de la resurrección pareciera que había llegado el fin de los seguidores de Jesús, un posible intento más, fallido como muchos ya había acontecido con anterioridad.
Los enemigos de Jesús celebraban la victoria de haber por fin eliminado al nazareno que los confrontaba. Las autoridades militares habían terminado con unos días de revueltas y disputas religiosas entre los judíos. Los pecadores que habían sido puestos en evidencia ahora estaban libres de aquella mirada acusadora.
Los discípulos algunos temerosos de correr igual suerte que Jesús se ocultaban lo mejor posible. Otros angustiados por el dolor y la pesadumbre no encontraban consuelo en ningún lugar. Unos deciden volver a pescar para distraerse u olvidar las penas y el luto.
La madre de Jesús y sus amigas ya convencidas de que nada más podían hacer, vienen cargando los ungüentos para preparar el cuerpo para una honrosa sepultura, ya que la prisa del día anterior y por causa del día de reposo no habían podido hacer nada al respecto.
Todo parece ser un día normal hasta que en ese amanecer del domingo cuando salen los primeros rayos del sol, las mujeres que se acercan a la tumba que debía contener el cuerpo de Jesús, descubren que esta se encuentra abierta y no ven ni rastros del que consideraban muerto.
Entonces son confrontadas en medio de su confusión por seres espirituales que le dicen:
¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Ese fue el inicio de un nuevo amanecer, un día que pasa del luto a la fe, a la esperanza, al gozo, a la vida. A partir de ahí cobraron fuerzas los discípulos y fueron a testificar del poder de Dios a todas las naciones, hasta llegar a nosotros en la actualidad.
Hoy el mundo se encuentra en medio de una crisis sanitaria que ha impactado a cerca de dos millones de personas, otros 112 000 han muerto, y el resto está en angustia y ansiedad sin ninguna garantía de poder evitar esta pandemia.
La muerte parece ganar terreno cada día, ya muchos se han resignado a esperar que les visite la muerte, otros no tienen a quien acudir, y ni la ciencia ni la religión pueden ofrecer garantías.
Solo queda un lugar donde mirar, no es entre los muertos, sino al que vive. ¡Jesús vive!
Nuestra esperanza está en un cristo Vivo. Venció al pecado. Venció a la muerte.
Aunque todo parezca perdido, aún hay esperanzas en Jesús. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Juan 11:25-26 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque
esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.

¿Crees esto?


Rector: Rev. Enoel Gutiérrez E
Rector: Rev. Enoel Gutiérrez E

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Viernes Santo 2020

Las palabras de Jesús en la cruz.

Category : Teología

Tradicionalmente el viernes cuando la cristiandad recuerda la crucifixión de Jesús, se repiten en uno o varios sermones las conocidas 7 palabras de Jesús en la cruz.
En realidad, no son siete palabras, sino siete locuciones o expresiones en sus últimas horas de agonía en el martirio.
El conjunto de estas 7 expresiones aparece disperso en los diferentes evangelios, y el orden cronológico con el cual fueron dichas no se conoce con exactitud, ya que cada evangelista del Nuevo Testamento resalta aspectos diferentes. El orden que hoy tenemos es resultado de la tradición de la iglesia que así ha considerado que resultarían más lógicos y razonables.
1) «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» (Lucas, 23: 34).
2) » De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.» (Lucas, 23: 43).
3) «Mujer, he ahí tu hijo. […] He ahí tu madre.» (Juan, 19: 26-27).
4) » Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? » (Mateo, 27: 46 y Marcos, 15: 34).
5) «Tengo sed.» (Juan, 19: 28).
6) «Consumado es.» (Juan, 19: 30).
7) «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.» (Lucas, 23: 46).
Es imposible para ningún humano, poder identificarse totalmente con el dolor y el sufrimiento que padeció Jesús en ese momento, pues entre el agonizante dolor físico causado por los azotes y la crucifixión, se suman el dolor de la traición, la burla, ver el sufrimiento de quienes le amaban, incluyendo su madre, y para más el peso del pecado de toda la humanidad siendo vencido por medio de su sangre derramada.
Aquí encontramos una muestra integral del amor de Jesús por toda la humanidad, quien, en los momentos de mayor dolor físico, no escatimó en dedicar sus últimas energías y suspiros para dejarnos un mensaje de amor y de esperanza.
Podemos resumir estos mensajes de la siguiente manera.
1. Perdón para todos incluyendo aquellos que consideramos que no lo merecen.
2. Esperanza para todo aquel que en él cree, aunque sea en los últimos minutos de
su vida.
3. Amparo para quienes pierden a un ser querido.
4. Expresión de dolor y de soledad en medio del sufrimiento y la inminente muerte.
5. Manifestación de su humanidad al expresar la sed.
6. Compromiso de cumplir con su deber, aunque en esto le fuera la vida.
7. Rendición y entrega total en las manos de Dios Padre.
Isaías 53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Rector: Rev. Enoel Gutiérrez E
Rector: Rev. Enoel Gutiérrez E